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MENSAJES IMPORTANTES PARA UNA SALA DE AULA EN COSTA RICA

Ocho empleados del establecimiento de Interruptores Cannon de Costa Rica han vuelto a la escuela -- con la esperanza de ayudar a los alumnos a lograr su seguridad y construir un mundo mejor y más limpio.

El 25 de octubre, los empleados visitaron la Escuela Brasil de Mora para hablar sobre cómo evitar la violencia en sus hogares y en la calle. Antes de su visita, el equipo de ITT fue entrenado por un psicólogo infantil que los ayudó a encuadrar la charla y tratar correctamente de las preguntas.

Además de la seguridad personal, algunos de los miembros del equipo también hablaron sobre la importancia de reciclar el papel, explicando de qué manera ayuda a conservar el mundo limpio y cómo el material reciclado puede ser reutilizado para fabricar artículos de uso cotidiano. Una vez finalizada la actividad, los comentarios de los niños fueron prueba del éxito de la visita:

"Sería fantástico si ITT pudiera regresar a nuestra escuela en otro momento".

"Me hubiera gustado que esta actividad siguiera para siempre".

"Esta actividad fue muy importante para nosotros, ya que tuvimos la oportunidad de ayudar a niños de la comunidad que podrían ser futuros empleados en nuestra planta", dijo Ruth Rodriguez, gerente de Recursos Humanos y participante en el equipo de información escolar.

En diciembre, el equipo se dedicará a ayudar a la escuela a mejorar su infraestructura.

El Equipo de Sala de Aula de Cannon
Hilda Brisuela
Eduardo Viso
Melissa Lopez
Emilia Guzman
Stephanie Vargas
Ericka Carmona
Leticia Solis
Ruth Rodriguez


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  Misión de un único hombre

José Gonzalez, montador de la planta de Interruptores Cannon en Costa Rica, viene trabajando con la comunidad indígena de Talamanca.

Los indios de Talamanca son una tribu aislada, ubicada en la Provincia de Lomin en un ambiente selvático. Su distancia de la economía principal de Costa Rica ha creado dificultidades para los miembros de esta comunidad. Con falta de oportunidades de trabajo, los indios de Talamanca tienen dificultad para comprar hasta alfileres.

A través de su trabajo con otras iniciativas sociales, José conoció a un indio talamanco que le informó sobre las dificultades de los indios. Ese encuentro casual llevó a José a asumir el desafío de una misión llevada a cabo por un único hombre.

Cada año, durante sus vacaciones, José visita la Montaña de Talamanca para llever alimentos, ropa y medicamentos al grupo indígena. No es un viaje fácil. Le sigue a un viaje en ómnibus de seis horas, una caminata en las montañas a través de condiciones selváticas.

"Los indios viven una situación económica difícil", cuenta José. "Este viaje anual es lo menos que puedo hacer".
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