Talentos ocultos

Gail Capolupo: Campeona de karate

Probablemente será una sorpresa para muchos compañeros de Gail Capolupo en ITT cuando se enteren que es una cinturón negro de segundo grado y una de las principales karatecas del sexo femenino en su estado natal de Connecticut y en los Estados Unidos enteros.

Sin embargo, la más sorprendida de todas es la propia Capolupo.

Hace cinco años, a los 44 años de edad, al presenciar la clase de karate de su hijo, Capolupo decidió que estaba cansada de mantenerse al margen y se inscribió en una clase para adultos.

"Le preguntaba constantemente a mi hijo por qué no practicaba más, y me pareció que esa sería una manera excelente de mostrarle lo fácil que era. No demoré en darme cuenta de que era mucho más difícil de lo que parecía desde el público", declara riéndose.

Requería trabajo arduo; sin embargo, Capolupo quedó enganchada enseguida y comenzó a avanzar rápidamente de una categoría a otra. Nada en su pasado indicaba que podría tener este talento oculto.

"Jugué softball y hockey sobre césped en la escuela secundaria, pero eran apenas pasatiempos. Cuando empecé a practicar karate, se transformó en una pasión. Me asombró lo rápidamente que se convirtió en algo importante en mi vida", dijo Capolupo.

Su amor por el deporte y su dedicación a la práctica -- dos a tres horas por noche -- se hacen evidentes a través de los más de 400 trofeos ganados. Por su trabajo en cobranzas en la operación de Componentes Electrónicos de ITT en Watertown, Connecticut, Capolupo recibió el apodo de "la mujer de las cobranzas"; sin embargo, en el mundo del karate se la conoce como "la campeona". En 2005, fue nombrada campeona estatal de Connecticut y ocupó el segundo lugar nacional en armas/forma/lucha.

El deporte ha cambiado su vida de muchas formas. Su concentración es mayor y tiene más confianza, y disfruta al compartir sus destrezas de karate y conocimientos de autodefensa con los demás.

"Solía sentarme en la fila de atrás y dejar que la vida me pasara de largo, pero ahora estoy en primera fila en las reuniones de trabajo. "No dudo en enfrentar cualquier desafío", dijo.

Capolupo se ríe del hecho de que su devoción al deporte ha hecho de su marido un "viudo del karate". Sin embargo, se la ve muy seria cuando dice que la acercó mucho a su hijo adolescente, quien comenzó a practicar karate como una manera de asumir el control de su trastorno de déficit de atención y trastorno obsesivo-compulsivo. Madre e hijo compitieron en muchas de las mismas competencias y recibieron sus cinturones negros juntos. El hijo ha interrumpido su práctica del karate para prepararse para ingresar a la universidad, pero la mamá sigue en su misión.

"Mi objetivo es llegar a cinturón negro maestro al 2011. Si lo logro, significa que mis destrezas estarán en sus niveles más altos", dice Capolupo.

La única sorpresa ahora sería si Gail Capolupo no logra este honor máximo.

 


 
 


Gail Capolupo y su hijo, Michael, recibieron sus cinturones negros el mismo día.