Enchufándose al fútbol de potencia

Steve Shoda de ITT entrena a jugadores de fútbol en silla de ruedas, pero, al final, él es quien aprende las lecciones más importantes.

Como muchas otras muchachas de 14 años, Tiffany Shoda escribe en la computadora, toca el piano y cocina sus comidas favoritas. Hizo una pintura que ganó un premio escolar el año pasado, es de las mejores estudiantes de su clase y, cuando se aburre, lanza una pelota de tenis o béisbol en el establo de la granja de su familia en Indiana y se fija cuántas veces puede atraparla.

A diferencia de otras muchachas -- y la mayoría de la gente -- hace todo eso con los pies.

Tiffany sufre de parálisis cerebral, una afección neurológica por una lesión al momento del nacimiento que no le permite usar las manos y afecta su control muscular. Pasa la mayor parte del tiempo en una silla de ruedas eléctrica, que controla con los pies, pero su afección no la ha detenido para nada.

De hecho, últimamente se mueve más rápido que nunca, lo que hace que su padre, Steve Shoda, tenga que apurarse para seguirle el ritmo. Este último año, Tiffany se unió a un equipo de fútbol de potencia (power soccer) para personas en sillas de ruedas, y su papá, un ingeniero de pruebas de la División Aeroespacial/Comunicaciones de ITT en Fort Wayne, Indiana, no lo dudó un segundo cuando tuvo la oportunidad de convertirse en entrenador auxiliar. 

"Tiffany no quiere que la vean como alguien diferente o especial", dice Shoda. "Con este deporte, está en igualdad de condiciones con otros niños y adultos. No es discapacitada -- es una deportista. Eso se aplica a todos los jugadores del equipo y es algo que yo quería apoyar".

Shoda no sabía qué esperar cuando se ofreció de voluntario para entrenar al equipo. El fútbol de potencia es un deporte relativamente nuevo. Jugado en canchas cubiertas de básquetbol, cuatro jugadores por lado y sillas de ruedas con control de velocidad con cubiertas especiales para patear el gran balón.

El entrenador Shoda se sorprendió inmediatamente con el talento y la intensidad de los jugadores, que iguala o supera a lo que se ve en canchas de fútbol convencional. Para ser un mejor profesor, se sentó de inmediato en una silla de ruedas para fútbol de potencia y jugó en algunos partidos entre el equipo.

"Es un deporte duro, pero Tiffany y sus compañeros de equipo pueden hacer que sus sillas de ruedas se muevan como parte de su cuerpo", dice. "Pienso que el tiempo que pasé en la silla de ruedas me ayudó a comprender qué podemos hacer para convertirnos en un mejor equipo".

Este año, usando jugadas diseñadas por Shoda y sus compañeros entrenadores, el equipo que competía por primera vez en el Torneo Nacional de Fútbol de Potencia salió tercero en la edición de 2007. ITT es uno de los patrocinadores del equipo de Tiffany para que pueda viajar a torneos y equipar las sillas de ruedas de los jugadores con cubiertas y equipos de seguridad.  

Tiffany anotó un gol en el último partido del torneo nacional, superando al oponente para dar la delantera a su equipo y finalmente la victoria y darle a su entrenador/padre una de muchas lecciones de vida.

"Tiffany solo conoce una velocidad -- a todo motor -- porque eso es lo que le hace falta para vivir la vida cada día", dice. "Observarla en la cancha y en la vida me ha enseñado que lo importante no es lo que uno no puede hacer: lo importante es esforzarse para descubrir lo que sí se puede hacer".



 
 


Foto superior: Steve Shoda es un entrenador del equipo local de fútbol de potencia. Foto del centro: Tiffany Shoda con balón de fútbol de potencia. Foto inferior: Tiffany (izquierda) peleando por el balón durante un partido.